Videa...
El edificio está desierto. El resplandor fluorescente de un monitor en la planta 14 es la única luz que ilumina la oficina. Sentado enfrente, Victor repasa las últimas bases de datos antes de dar el visto bueno al proyecto de la siguiente semana.
Un teléfono suena. Extrañado levanta el auricular. Una voz desconocida lanza una pregunta al otro lado.
- ¿Videamos?
Una semana después Victor abre un surco en su huerto. La temporada viene bastante seca, pero él sabe que si siembra a tiempo recogerá una buena cosecha.
Jorge comprueba la temperatura del horno. Con la nueva receta es probable que necesite algo más de tiempo de horneado.
La campanilla de la puerta suena. Al otro lado del mostrador espera un hombre sonriendo con unas llaves en la mano. No pide nada, se las ofrece y le pregunta:
- ¿Videamos?
Jorge elige azul cielo porque aunque no sea el color de sus ojos, él cree que es el de su mirada. Un par de pinceladas y le pide a la modelo que descanse. Va a ser una gran exposición.
La entrada a puerto de Martín es como siempre perfecta. El barco se desliza suave y un marinero le ayuda desde el puerto a amarrar los cabos.
Martín baja del velero pensando en la ruta que tomará por la tarde cuando se da cuenta de que el marinero que le ha ayudado no es uno de los habituales.
El marinero espera a que se acerque y entonces le pregunta:
- ¿Videamos?
Martín sonríe y afirma con la cabeza.
Martín prepara los documentos concienzudamente. Quiere que todo esté en orden para cuando lleguen los demás. Una señal suena en el ordenador.
A Martín le encanta ese sonido. La bolsa acaba de abrir, es hora de ponerse en marcha.
